El cannabis no es una “droga”: la ciencia y la medicina desmontan el estigma
El entendimiento biológico, las aplicaciones clínicas y las políticas públicas muestran por qué la planta debe ser tratada como un recurso terapéutico — y no solo como una sustancia recreativa o perjudicial
Publicado en 14/06/2026

Clasificar el cannabis exclusivamente como “droga” es una simplificación que no se sostiene ante las evidencias científicas, médicas e institucionales acumuladas en los últimos años. A diferencia de sustancias nocivas para el organismo, el cannabis actúa en un sistema biológico ya existente en el cuerpo humano y directamente ligado al equilibrio de funciones esenciales, como el dolor, la inflamación, el sueño, el humor y la respuesta inmunológica. Haz clic aquí para saber más: Este entendimiento está transformando la forma en que la planta es analizada por la medicina, la ciencia y las políticas públicas de salud.
Un sistema que ya existe en el cuerpo humano
Uno de los principales puntos que ayudan a desmontar el estigma en torno al cannabis está en el propio funcionamiento del organismo. El cuerpo humano produce sustancias similares a los cannabinoides presentes en la planta, lo que hace biológicamente incoherente tratarla como algo totalmente extraño o tóxico para el cuerpo. En una transmisión en vivo del portal Sechat, el neurocirujano y director científico de Sechat -miembro del Comité Científico del Congreso Brasileño de Cannabis Medicinal Dr. Pedro Pierro, explica: “Decir que una persona tiene alergia al cannabis es lo mismo que decir que una persona tiene alergia a los corticoides... es muy difícil, porque producimos estas moléculas de forma endógena”.
Esta producción natural está relacionada con el sistema endocannabinoide, responsable de mantener la homeostasis del organismo. El cannabis, cuando se utiliza de forma medicinal, actúa precisamente en este sistema, ayudando a corregir desequilibrios fisiológicos asociados a diversas enfermedades. Como resume Pierro: “Estás cuidando de tu sistema endocannabinoide. Estás cuidando de una parte importante de tu vida”. Para el médico, este cuidado es comparable al mantenimiento de cualquier otro sistema del cuerpo que sufre desgaste natural a lo largo del tiempo.
Enfermedades tratadas con cannabis medicinal
En la práctica clínica, el cannabis medicinal ya se utiliza en el tratamiento de una amplia variedad de condiciones. Entre ellas se encuentran epilepsias refractarias, trastorno del espectro autista (TEA), dolor crónico, esclerosis múltiple, Parkinson, Alzheimer, fibromialgia, ansiedad, insomnio y como terapia adyuvante en pacientes oncológicos, especialmente en el control del dolor, náuseas y otros síntomas asociados al tratamiento del cáncer.
Este uso terapéutico no se limita al ámbito privado. El cannabidiol (CBD) ya es distribuido por el Sistema Único de Salud (SUS) en estados y municipios que han implementado políticas públicas específicas, principalmente para pacientes con epilepsias graves y refractarias. La presencia del CBD en el SUS refuerza el reconocimiento institucional del cannabis como herramienta terapéutica.
Dependencia, riesgo y comparación con otros medicamentos
Otro punto central del debate es la cuestión de la dependencia. Aunque el THC aislado puede causar dependencia en algunos casos, los especialistas destacan que este riesgo no es exclusivo del cannabis. Diversos medicamentos ampliamente prescritos —como antidepresivos y ansiolíticos— presentan un potencial de dependencia mayor y, aun así, siguen siendo utilizados en medicina. Pierro refuerza esta distinción al afirmar que, incluso en este contexto, el THC mantiene sus “propiedades farmacéuticas”.
El médico también llama la atención sobre la contradicción social al demonizar el cannabis mientras se normaliza el consumo de otras sustancias psicoactivas. “El café también es una sustancia psicoactiva”, recuerda Pierro. En la misma línea, critica el uso excesivo de benzodiazepinas, ansiolíticos comunes en la práctica médica, que define como una “camisa de fuerza emocional”, sugiriendo que, en determinados cuadros clínicos, el cannabis puede ser una alternativa terapéutica más eficiente y menos agresiva.
Neuroprotección y uso precoz
Además del control de síntomas, los especialistas destacan un aspecto estratégico del uso medicinal del cannabis: el potencial neuroprotector. Según Pierro, el uso precoz y bien indicado de la planta puede ayudar a retardar la progresión de enfermedades neurodegenerativas, ofreciendo beneficios que muchos medicamentos convencionales no logran alcanzar. Afirma que este uso puede tener efectos “neuroprotectores”, actuando de forma diferente a las llamadas “drogas” tradicionales.
Cómo tener acceso al cannabis medicinal en Brasil
En Brasil, el acceso al cannabis medicinal es legal, siempre que siga criterios específicos. El primer paso es la consulta con un médico, que debe emitir receta médica y laudo clínico justificando el uso del tratamiento.
Con esta documentación, el paciente puede obtener el medicamento por diferentes vías: farmacias autorizadas, importación con autorización de Anvisa, asociaciones de pacientes y, en casos específicos, a través del autocultivo, autorizado mediante habeas corpus medicinal concedido por decisión judicial.
Más recientemente, la Anvisa aprobó la posibilidad de actuación de farmacias de manipulación con productos a base de cannabis, aunque la operación plena aún depende de reglas complementarias. Algunas farmacias ya funcionan con autorizaciones judiciales, mientras esperan la regulación definitiva.

